29/7/11

Trampas Vitales

Las trampas vitales son patrones, contextos y experiencias negativas que se inician en la infancia y que se repiten durante toda la vida.  Las Trampas Vitales empiezan como algo que nos es transmitido por nuestras familias o por otros niños, en una edad temprana (antes de los 8 años). Si una vez fuimos abandonados, criticados, sobreprotegidos, maltratados, ignorados o rechazados, en cierta manera nos perjudicaron y es en esos momentos donde la trampa vital se forma y comienza a ser parte de nuestras vidas.
Con el tiempo, abandonamos el hogar donde crecimos y repetimos esas mismas situaciones negativas en donde somos abandonados, criticados, sobreprotegidos, matratados, despreciados, controlados, ignorados o rechazados, lo que provoca que fracasemos en el logro de nuestros objetivos más deseados.

Es importante señalar que nosotros no nos damos cuenta de que repetimos esas situaciones, no entendemos porque no logramos tener relaciones estables o tener éxito en el trabajo; lo que sucede es que repetimos las experiencias y patrones negativos que vivimos al ser pequeños sin ser conscientes de lo que estamos haciendo.


Las trampas vitales determinan cómo pensamos, sentimos, actuamos y nos relacionamos con los demás. Conllevan sentimientos intensos tales como la ira, la tristeza y la ansiedad, e incluso cuando parece que lo tenemos todo, ya sea posición social, un matrimonio ideal, el respeto de las personas próximas o el éxito profesional, a menudo somos incapaces de disfrutar la vida o de valorar nuestros éxitos.

El término técnico para entender una trampa vital es el de  esquema. El concepto de esquema procede de la psicología cognitiva. Los esquemas son creencias profundamente enraizadas, aprendidas en los primeros años de vida, que nos aplicamos a nosotros mismos y al mundo. Estos esquemas son centrales en el concepto que tenemos de nosotros mismos.  Surgen del contexto de las Trampas Vitales.

Renunciar a creer en un esquema sería como abandonar la seguridad de saber quienes somos y cómo es el mundo, por tanto, nos aferramos a él, incluso cuando nos perjudica. Estas creencias tempranas nos proporcionan un sentido de predicción y de seguridad, son cómodas y familiares. En cierto sentido, nos hacen sentir como en casa. Éste es el motivo por el cual los esquemas o trampas vitales son tan difíciles de cambiar. 

Rodriguez, E. Niveles Cognitivo Afectivos. Instituto Peruano de Psicoterapia Cognitivo Conductual. Lima, Perú.

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